martes, 24 de octubre de 2006

VIERNES 20.30

Ella entró al consultorio con el libreto preparado, esta vez no mostraría ningún rastro de nada, no dejaría evidencias: nada que dejara al aire su dolor, ni su miedo, nada.
Había estado toda la semana practicando frente a su espejo cada uno de sus gestos, contó cada uno de sus pentañeos, ensayó distintos tipos de tonos de voz (porque la voz dice mucho de una persona), cómo cruzar los brazos, las piernas y hasta en qué momento era oportuno toser.
El hombre la recibió con una sonrisa y una invitación para que se sentara, "evitó darme la mano y besarme" pensó. De todas formas mucho no le importaba, no quería estar ahí, aunque nadie la obligaba.
¡Cosa rara el ser humano! Hace sin obligación, pero sin ganas; quiere decir no gracias pero dice si; sabe que no debe aceptar y sin embargo lo hace.
El show estaba preparado, ella simularía, hablaría de cualquier cosa, nada que la haga ver tal cual es o cómo se sentía, él la escucharía sabiendo que ella simulaba, pero igual la escucharía y ella simularía sabiendo que él sabía.
En algún momento se preguntó para qué iba verlo, puntualmente, cada semana.... de todas formas no tenía otra cosa que hacer, así que daba lo mismo, ya estaba ahí.
La hora pasó prolijamente como una obra de teatro, acto tras acto se ejecutó tal cual lo planeado. Se levantó más pesada que rápidamente, pero más aliviada, él la despidió con la misma sonrisa con la cual la había recibido. No era otra, era la misma, ella lo sabía, a ella nadie la podía engañar porque ella era la reina en el arte de simular y conocía todas y cada una de las sonrisas que un ser humano puede ofrecer.
Tardó una eternidad en el tren en llegar a su casa, pero no le importaba, de todas maneras no había nadie que la esperara con ansias, nadie que le abriera la puerta, nadie que la recibiera con un abrazo, ni siquiera con un reproche.
Tomó un té y comenzó a ensayar para su próximo encuentro semanal ¿Qué papel encarnaría? ¿Sería la fría y calculadora? ¿Sería la mujer triste y desbastada? ¿Sería la infiel? ¿La niña?
Sería todas y ninguna, no estaba segura aún, pero si estaba convencida de algo era de que no sería ella misma.

3 comentarios:

Dicho en blog dijo...

Seguramente no es la misma del blog, la que "tiene algo para decir" ¿No? Se puede intentar engañar a muchos, pero no a todos ni todo el tiempo. Y nunca a uno mismo. Y de nosotros mismos no podemos protegernos ni salvarnos, por más gestos, tonos y palabras ensayadas que practiquemos. Nunca es mala la verdad, aunque no tenga remedio.

fabi al borde de la razón dijo...

hola shee!! solo pase a saludar, y a decirte que no te olvides que me intalo en tu casa jajaja.
segui escribiendo, besos

fabi

fabi al borde de la razón dijo...

holis shee solo pasaba para saludar y hacerte acordar que estes atenta aver cuando me isntalo en el fondo de tu casa jajajaja Segui escribiendo, besos


fabi